
Costurera de Identidad
COSER NO PARA VESTIR EL CUERPO SINO PARA ORDENAR LA MEMORIA QUE LO HABITA
Una Costurera de Identidad no confecciona ropa.
Escucha procesos, reconoce transiciones y traduce momentos vitales en PRENDAS.
Trabaja con memoria, estructura la imagen interna hasta que ésta deja de ser adorno y se convierte en verdad encarnada.

CONóCEME
Cuento con más de 20 años de experiencia en indumentaria, entre el teatro, la televisión, la moda y la industria nupcial.
Fue en el universo de las novias donde entendí que un vestido no es solo una prenda: es la interfaz entre el cuerpo y el espacio, un territorio simbólico que se habita.
Siempre he sentido que la ropa habla antes que nosotros.
Mi vínculo con el tejido nace en la infancia: la frase de mi bisabuelo sobre la importancia de un sastre en la familia; jugar en la máquina de mi bisabuela; mi madre cada mañana combinando su ropa con un gusto exquisito —era hermoso para mí contemplar esa escena—; el taller de mi tío pintor, vibrante de colores y texturas.
De ahí surge una certeza que guía mi trabajo:
El tejido es lenguaje.
Es memoria.
Es identidad.
Me formé como Artista Textil y Técnica en Vestuario para Teatro en Madrid, ampliando luego mi formación en moulage, acabados para alta costura e historia de la indumentaria, mientras profundizaba en herramientas de exploración personal que ampliaron mi mirada sobre el cuerpo y la narrativa individual.
Así nace The MantuaMaker Studio y mi proyecto como Costurera de Identidad: un espacio donde el diseño se convierte en un proceso de conciencia y materialización simbólica.
VESTIRSE ES UN ACTO DE COHERENCIA.
CREAR DESDE LA IDENTIDAD COMO UNA FORMA DE VOLVER A CASA.

The MantuaMaker
En los siglos XVII y XVIII, cuando la ropa hablaba antes que la voz, existía una figura silenciosa y esencial: "La mantuamaker".
Mientras el sastre vestía a los hombres, ella se dedicaba a la arquitectura del cuerpo femenino. Dominaba el patronaje, el drapeado, el moulage y los acabados a mano con una precisión que transformaba el tejido en estructura. Trabajaba sobre prendas complejas como la Mantua, un vestido que marcó un cambio en la silueta y en la manera de habitar el espacio.
Pero su oficio no era solo técnico.
Desde talleres familiares o pequeños gremios, muchas de estas mujeres profesionalizaron el trabajo femenino en la moda, ocupando un territorio intermedio entre la artesanía y lo que más tarde sería el diseño. Cada vestido a medida no solo respondía a normas sociales, sino que traducía carácter, contexto y posición.
La mantuamaker interpretaba, escuchaba y,
daba forma visible a lo invisible.
"The MantuaMaker Studio" nace de la recuperación de ese legado.
No como nostalgia, sino como continuidad.
Hoy retomo esa figura histórica para integrarla en una mirada contemporánea donde la indumentaria vuelve a entenderse como lenguaje y territorio simbólico. Mis prendas no son moda comercial; construyen una experiencia simbólica, dando forma a transiciones, integraciones, celebraciones y afirmaciones personales. Cada prenda se convierte en un espacio donde identidad, cuerpo y memoria dialogan, y donde habitar la propia forma es un acto de reconocimiento y coherencia.
El hilo no solo une telas.Une memoria y presente.
y
The MantuaMaker Studio es ese puente.








